Yo era el astro que erraba en el espacio
al azar de los vientos de la vida,
y tú fuiste la estrella misteriosa
que me brindó su lumbre bendecida.
Sin ti la eterna noche me rodeara
como al astro maldito del vacío,
y mi vida sin ti se consumiera
en eterno y perpetuo desvarío.
Tú me diste la fe que me falta,
me calentó la luz de tu mirada
y esa luz que me envidian los extraños
es la luz de tu amor, es luz prestada.
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